PIENSA rechaza la huelga del 24 octubre PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 09 de Octubre de 2013 22:01

Como organización asamblearia que es, las decisiones en PIENSA son adoptadas de manera democrática y directa por sus asociados. En esta ocasión, y tras un debate que se ha prolongado en nuestra Asamblea Virtual durante una semana, los asociados han decidido mayoritariamente rechazar las convocatorias de huelga del próximo 24 de octubre. La decisión no ha sido tomada ni mucho menos a la ligera. La envergadura de las convocatorias y la gravedad de la situación laboral exigen que PIENSA explique su posicionamiento con el mayor rigor posible.

En primer lugar, nos encontramos con más de una convocatoria de huelga para el mismo día, con diferentes reivindicaciones, lo que pudiera generar cierta confusión. Los responsables tendrán que explicar con argumentos suficientemente creíbles el porqué de esta confluencia temporal, si los motivos que los mueven no son los mismos.

Sobre la convocatoria inicial, la promovida por las organizaciones sindicales, asociaciones y colectivos que componen la denominada plataforma por la escuela pública, cabría señalar algunas cuestiones. Se han mezclado arbitrariamente sus reivindicaciones, tal vez buscando la confusión. Así nos encontramos que la huelga es contra la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad de la Enseñanza (LOMCE) y contra los diferentes recortes en educación y los aumentos de tasas.

Los integrantes de la plataforma aseguran que la LOMCE acabará con la enseñanza pública de calidad. Lo afirman quienes han defendido, y aún defienden, el actual sistema LOE y el andaluz LEA, herederos de la nefasta LOGSE; tres leyes que han abocado a la enseñanza española a los desastrosos resultados que todos conocemos, especialmente en Andalucía. Es imposible que la nueva ley acabe con la enseñanza pública, como predican los convocantes, pues sus predecesoras, defendidas y aplaudidas por aquellos, cumplieron ya con éxito esa misión.

Los asociados de PIENSA opinaron sobre la LOMCE mediante una detallada encuesta elaborada para tal fin, y encontraron aspectos positivos y negativos en la misma. Aunque de manera global no nos entusiasma la nueva ley, que hereda en un porcentaje muy alto los defectos de normas anteriores, algunas novedades podrían paliar levemente la situación actual de la enseñanza, siempre y cuando se apliquen de manera rigurosa.

Por otro lado, queremos dejar muy claro que PIENSA rechaza cualquier recorte en educación que deteriore aún más la enseñanza o las condiciones laborales de sus profesionales. De este modo, reiteramos nuestra más firme oposición al aumento de horas lectivas de los profesores o del número de alumnos por aula, la congelación salarial que volveremos a sufrir los funcionarios españoles, agravada en Andalucía por los recortes en sus pagas extraordinarias, así como la pérdida de otros derechos laborales consolidados con mucho esfuerzo en el transcurso de los años. Que PIENSA rechace la convocatoria de huelga, no es óbice para que estemos en contra de los aumentos abusivos de tasas universitarias y seamos muy sensibles a los daños colaterales injustos que pueda acarrear el nuevo sistema de becas.

Pero PIENSA no puede apoyar una huelga que critica aspectos que siempre hemos reivindicado y que aparecen claramente expresados en nuestro manifiesto fundacional. Entre ellos destacamos el hecho de estar a favor de la excelencia, la calidad y el mérito en la enseñanza o estar en contra de las teorías pedagógicas auspiciadas por personas que no han pisado en su vida un aula. Teorías que fundamentan el sistema educativo que padecemos y que han demostrado su indiscutible fracaso, como es el caso de la comprensividad.

Las convocatorias paralelas a la de la plataforma son una lección de oportunismo. Si estas organizaciones hubieran sido más beligerantes hacia las políticas educativas de los últimos dos decenios, hoy no considerarían necesaria esta huelga. Aciertan en su diagnóstico: la decadencia de la enseñanza pública; pero ocultan y transfieren su responsabilidad. Consideramos que muchos de los convocantes de esta y otras huelgas pasadas son responsables directos, por cómplices, de la degradación a la que los distintos gobiernos y leyes han llevado a la Enseñanza Pública y a sus profesores.

Ni que decir tiene que, manifestada la posición oficial de la organización, los asociados de PIENSA actuarán con total libertad en su decisión de secundar o no, a nivel personal, la huelga.

Para concluir, PIENSA quiere recalcar que la futura ley, de aprobarse tal y como está, habrá sido una espléndida oportunidad perdida para remover todos los cimientos que nos han traído hasta esta situación calamitosa que padecemos en la enseñanza, en la que día sí, día también, tenemos que desayunarnos con informes que nos ponen a la cola de cualquier estudio comparativo. Los profesores somos conocedores en primera persona de dicha situación. Los informes autonómicos, nacionales e internacionales no pueden sorprendernos, aunque no dejan de ser sonrojantes. Algún día, alguien tendrá que explicar a los jóvenes que han pasado por nuestras aulas por qué no hubo voluntad real de evitar el desastre.

Los dos partidos que han gobernado este país han demostrado reiteradamente su incapacidad para pactar una ley estable que recomponga la situación educativa. Para alcanzar ese necesario consenso, no pueden ignorar la opinión absolutamente indispensable de los profesionales de la enseñanza. Sin nuestro acuerdo y nuestras propuestas, resultará imposible conseguir dar cumplimiento a la manoseada expresión "enseñanza de calidad".

En efecto, otro sistema de enseñanza es posible (y necesario); pero no el que defienden los convocantes de esta huelga: ese lo padecemos demasiado bien.



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